Juan Bosch

Análisis sociológico: Los amos – Juan Bosch

Análisis sociológico: Los amos – Juan Bosch

 

Argumento

 

Esta historia comienza cuando Cristino (obrero de una finca) enferma de una fuerte calentura, por lo que su amo (Don Pío) toma la decisión de enviarlo a casa con medio peso como compañía. No obstante, la fiebre es tan fuerte que finalmente  le ofrece quedarse allí durante esa noche.

Cristino era un hombre trabajador, eficiente y conforme, pues como salario recibía únicamente la suma de un peso semanal; pese a ello, Don Pío estaba pensando en dejarlo ir, ya que no quería albergar a personas enfermas en su casa.

En uno que otro momento, cuando Cristino se disponía a irse, su amo le hace una última petición: que le arreara una de las vacas para que no se le escapara. A lo que el pobre Cristino se negó, dado que no se sentía muy bien.

Sin embargo, tras las insistencias de su empleador, el peón –acongojado de la enfermedad–  empezó a caminar por la gran sabana en busca de ella, mientras Don Pío y su esposa (Herminia) lo veían y se quejaban de lo malagradecidos que resultan ser  los empleados.

 

Análisis

 

Este cuento nos muestra temas como el de la crueldad, la inmoralidad y el atropello hacia la clase social más baja, pues narra la historia de Cristino, un trabajador que se encargaba de realizar múltiples tareas para su amo, quien lo trataba con desprecio y le pagaba semanal la suma de peso. En ese sentido, afirmaremos que se trata de una historia que, aunque no basada en hechos reales, sí refleja una situación real y de carácter actual que se vive a diario en nuestro país (República Dominicana) y cualquier parte del mundo.

Las situaciones que aquí se presentan podemos ubicarlas en un espacio rural, y ya que su escritor es dominicano, nos atreveremos a decir que, más específicamente, se podría tratar de la zona nordeste de la República Dominicana, en provincias como La Vega o Duarte (a las que Bosch hace alusión al mencionar  las lomas de Terrero y las de San Francisco) pues es allí en donde la principal actividad económica se basa en la agropecuaria: actividad a la que se dedicaba el protagonista de nuestro cuento.

Por otra parte, estos hechos de alguna u otra forma nos remontan a la época de la colonización española, debido a que en ese momento los españoles importaban obreros negros y los obligaban a trabajar sin recibir sueldos y en las condiciones más inhumanas, en este caso, el rancho de los peones de Don Pío, no tenía ni puertas ni ventanas ni setos. De hecho, se puede deducir que debido a esto, el obrero Cristino contrajo la enfermedad, pues no había una mínima protección contra los mosquitos.

Pero, tampoco nos traslademos tan lejos, hoy en día, así como también para la época en que fue escrita el cuento (siglo XX) nos mantenemos inmersos en una sociedad en la que las clases sociales se interponen en las relaciones personales. Un niño deja de jugar con otro por tener escasos recursos o incluso por el color de piel. Más triste aún, en los hospitales muchas veces se les suele tratar con desprecio a la clase social más baja y se les otorga privilegios a la más alta.

Entonces, volviendo a nuestro objeto de estudio, el tiempo que transcurre podemos etiquetarlo como un tiempo cronológico, pues todo lo que allí sucede está basado en acontecimientos y fenómenos objetivos, no subjetivos. Si este fuera el caso, entonces se trataría de un tiempo psicológico.

Ahondando un poco más, en el texto se nos arrojan ciertos tipos de pistas para darnos la idea de que todo el relato se desarrolla en unas cuantas horas, más concretamente, en horas de la tarde: “El sol hervía en cada hoja de la sabana”, “(…) aquella pinta que se aguaita allá debió haber parío anoche o por la mañana, porque no le veo barriga”.

Por otro lado, en lo que a la esencia misma del texto se refiere, hay que resaltar que en él se reflejan contenidos de carácter moral y social, ya que se ponen de manifiesto valores que van desde la humildad hasta la insensibilidad por parte de las personas, todo ello porque desde tiempo remotos, el hombre siempre ha velado por su propio beneficio sin importar ni tomar en consideración cómo esto afecte a los demás.

Claramente, la clase social rica no tiene ni el mínimo interés por la clase social pobre, siempre y cuando esta se sirva de ella. Aquí se presentan dos grupos sociales en los que la estructura de clases forma la principal base en la que  se apoya el relato, y donde la institución económica  prevalece por encima de todo.

Ahora bien, ¿Qué llevó a este quijote dominicano a escribir dicha obra?

Tal como lo dijo Guyeau en 1927: “si el pensamiento poético fuera una simple utopía ajena completamente a la realidad, nada nos interesaría” o como lo afirmaba Dilthey: “la técnica del poeta es sólo la expresión de una época siempre circunscrita”.

Tomando en cuenta esta gran verdad, podemos decir que este escrito es producto de la mera realidad en la que Bosch se hallaba inmerso. Recordemos que durante la segunda mitad del siglo XX (fecha en la que fue concebida y publicada la obra) la ganadería, –junto a otras actividades– constituía uno de los principales medios de producción; los salarios de los trabajadores mostraban índices de miseria y tristemente, la clase social más baja era atropellada por la clase social más alta. Dado que los campesinos eran por lo general victimas de usureros, no nos sorprende que el salario recibido por Cristino fuese de tan solo un peso semanal.

Entonces, ya que la literatura siempre ha sido una excelente aliada al momento de denunciar los problemas de la sociedad, pensamos que Bosch se sirvió de ella para retratar –de la forma que lo caracteriza– la realidad que para entonces le afligía.

En tal virtud, no es sorpresa que al momento de su llegada a la presidencia, una de sus primeras medidas fuera la prohibición de los latifundios, al mismo tiempo que otorgaba múltiples beneficios a la clase obrera en la nueva constitución.

Dicho esto, centrémonos entonces en los protagonistas de la obra, sus personajes: Cristino, Don pío y Herminia.

Todos ellos creados por el autor y con un marcado papel dentro de la narración. Don pío es el claro ejemplo del sistema capitalista, representa el amo y señor (dueño de medios de producción), mientras que Cristino conjuga al obrero que no posee ningún derecho y que vende su fuerza de trabajo a cambio de un mísero sueldo. En lo que a Herminia respecta, no tenemos muy claro su papel dentro del texto. Aun así, podemos decir que su corta transición por él refleja de una u otra forma la parte de la sociedad que se mantiene a favor de la explotación laboral.

En ese mismo orden, vamos a referirnos al nivel léxico semántico que predomina en la historia. En sentido general, en ella se emplea un léxico sencillo impregnado de abundantes vulgarismos y ciertos regionalismos (Ta bien, animao, aguaita, dir, lao…), por otra parte, el que mantiene el narrador –cuya relato es en tercera persona– es un poco más cuidado y refinado. Él nos va contando con un tono sobrio y mesurado (a diferencia del de Don pío y Cristino que en ocasiones resulta ser autoritario y entrecortado respectivamente) las acciones que desarrollan nuestros personajes.

En el aspecto estilístico, Bosch hace uso de recursos como prosopografía (Don Pío era bajo, rechoncho, de ojos pequeños y rápidos), hipérbole (Cristino se sujetaba el pecho con los brazos descarnados), entre otras.

Finalmente, podemos decir que “Los Amos”, es un cuento bastante bueno que refleja de manera precisa y bien puntual la situación que se vivía –y aún se vive– en nuestra  República Dominicana. En toda la historia de la humanidad siempre se ha visto la existencia de dos grupos sociales: jefe – empleado, y en esto es en lo que se basa Bosch, para de manera magistral hacer uso de unos elementos que encarnan la vívida imagen de la realidad.

Uno de los aspectos que más me gustó y que por lo general caracteriza a este escritor, es el uso de un lenguaje sencillo que hace de la historia un plato fácil de digerir, a la vez que incorpora paisajes, palabras y situaciones que son propias del hombre dominicano, resaltando cada vez más lo hermoso de nuestra nación. No en vano está considerado como uno de los escritores más preclaros de Latinoamérica, en especial en este tipo de género. Definitivamente, ¡Qué viva el profesor Juan  Bosch!

                                                                                                     

 

Publicado en Análisis.

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